Muchos empleadores confían en que la firma de un finiquito cierra toda puerta a futuros litigios. Sin embargo, la jurisprudencia reciente nos recuerda que no basta con fórmulas estándar; la clave reside en la especificidad y la transparencia.
A propósito de un ilustrativo fallo de la Corte Suprema (Rol 56.675-2024), analizamos los pilares que otorgan un verdadero poder liberatorio a este instrumento, especialmente frente a accidentes del trabajo y enfermedades profesionales:
- Conocimiento Inequívoco: Para que una renuncia sea válida, el trabajador debe conocer su estado de salud al momento de firmar. En este caso, ya existían resoluciones médicas previas de la ACHS.
- Redacción Explícita: El documento debe ir más allá de los "conceptos laborales" habituales. Es fundamental incluir una renuncia expresa a acciones civiles, de higiene y seguridad, mencionando específicamente las enfermedades profesionales.
- Temporalidad Coherente: La justicia cuestiona los finiquitos firmados bajo la "inmediatez del siniestro". Contar con un tiempo razonable para ponderar la decisión es vital para su validez jurídica.
Nuestro consejo para empleadores: La prevención no termina con la firma de un papel; comienza con una redacción estratégica que individualice correctamente las contingencias y cumpla rigurosamente con las formalidades del Art. 177 del Código del Trabajo. ¿Tu empresa cuenta con finiquitos actualizados ante los nuevos criterios de la Corte Suprema? Conversemos