Ley 21.757: Un paso firme hacia la equidad de género en los directorios empresariales
El 1 de enero de 2026 entra en vigencia la Ley N°21.757, que establece un mecanismo para aumentar la participación de mujeres en los directorios de sociedades anónimas abiertas y especiales en Chile. Esta norma representa un cambio estructural en la gobernanza corporativa, y plantea desafíos concretos para las áreas de administración y recursos humanos RRHH.
¿Qué implica esta ley para las empresas?
- Cuotas progresivas de género: Desde 2026, ningún sexo podrá ocupar más del 80% de los cargos en un directorio. Esta proporción se reducirá a 70% en 2029 y a 60% en 2032.
- Modificación de estatutos: Las empresas deberán adaptar sus estatutos para garantizar que los procesos de elección de directores respeten estas proporciones.
- Obligación de reporte: Se deberá informar a la CMF la composición del directorio, incluyendo el sexo de cada integrante. Esta información será pública y deberá estar disponible en el sitio web institucional y en las memorias de la empresa.
- Transparencia y reputación: Las empresas que no cumplan con la proporción sugerida deberán justificarlo públicamente. En contraste, aquellas que sí lo hagan podrán acceder a beneficios reputacionales y ventajas en licitaciones públicas bajo la Ley de Compras del Estado.
- Las empresas deben promover la igualdad de género y los liderazgos de mujeres dentro de su estructura organizacional (lo hacen, si al menos, cumplen los porcentajes anteriores).
¿Qué puede hacer la administración y RRHH desde ya?
- Revisar y actualizar estatutos y reglamentos internos para incorporar criterios de equidad en la elección de directorios.
- Diseñar políticas de sucesión y liderazgo inclusivo, promoviendo el desarrollo de talento femenino en niveles ejecutivos.
- Implementar programas de formación y mentoría para mujeres con potencial de liderazgo.
- Establecer metas internas de diversidad que vayan más allá del cumplimiento legal, como parte de una estrategia ESG.
- Monitorear y reportar indicadores de género en la alta dirección, alineándose con estándares internacionales de buen gobierno.
Esta ley no solo busca corregir una brecha histórica, sino también fortalecer la calidad del liderazgo empresarial en Chile. La diversidad en los directorios no es solo una cuestión de justicia, sino también de eficiencia, innovación y conexión con una sociedad que exige mayor representatividad.